Alberto Lavignac, profesor del Conservatorio de París, en su libro “La Educación Musical” –obra clásica de la primera mitad del siglo XX que describe a la mayor parte de conservatorios europeos importantes de su época- afirmaba que los conservatorios “constituyen un poderoso elemento de expansión de la instrucción musical, tanto para el aficionado como para el profesional”; “Otra de las ventajas especiales que ofrecen estos centros artísticos, llámense Institutos, Escuelas ó Academias musicales, que tienen carácter oficial ó semioficial, es la de los exámenes… como sanción parcial ó final de los estudios…”.

Aun hoy en día el término “conservatorio” no significa necesariamente “centro de nivel superior o profesional” pues los hay de distintos niveles y modalidades. (“elementales”, “superiores”, “profesionales”, “oficiales”, “estatales”, “no estatales”, “autorizados”, “reconocidos”, etc.)